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Imagen Discusión constitucional

Me parece lamentable que la discusión constitucional se mantenga con una mirada casi exclusivamente localista, como si Chile fuera el centro del mundo y aislado de los procesos globales. La mayor parte de los candidatos a constituyentes de diferentes posturas políticas defienden la idea de un mayor o menor rol del Estado en nuestras vidas. Esta discusión, a pesar de su relevancia, mantiene al Estado-Nación como una institución soberana que determina las “reglas del juego” sobre un territorio físico determinado. Es decir, la misma discusión de los últimos siglos. Nada nuevo que vaya a preparar a Chile para el siglo XXI.

Esta aproximación a la discusión constitucional ignora que durante las últimas décadas hemos enfrentado una aceleración exponencial de la interconexión entre los seres humanos que viven en diferentes regiones del planeta gracias a la tecnología. El cambio de escenario ha sido radical, principalmente en términos positivos. Las oportunidades que esta interconexión ha generado son innumerables. Los ciudadanos y empresas de diferentes países se relacionan entre sí para llevar a cabo sus iniciativas económicas y generar valor, colaboramos crecientemente con personas de diferentes culturas que se encuentran a miles de kilómetros de distancia, el trabajo remoto se hace cada vez más una realidad. Incluso en nuestra vida personal, las redes sociales nos comunican con diferentes personas del mundo y cada vez es más común el amor intercultural. Estos son sólo algunos ejemplos de cómo la tecnología ha cambiado las formas en que experimentamos nuestras existencias.

Como nuestra interacción humana se da cada vez más a escala global, sin embargo, también crecientemente los problemas que enfrentamos se dan más allá de las fronteras de los Estado-Nación. Estos problemas son sistémicos, es decir, hay muchos actores que se relacionan entre sí y que causan estos problemas y que no tienen solo una causa determinada. La pandemia y el cambio climático son dos grandes ejemplos. Estos son problemas que han emergido por nuestra interacción a escala global y que por tanto requieren la colaboración de diversos actores a escala mundial para solucionarlos.

El discurso populista anti-globalización que dice que los estados deben limitar la interconexión que tanto nos costó alcanzar y que ha sido clave para alcanzar los grados de bienestar actuales, no nos permite avanzar en lo importante: una nueva institucionalidad para un mundo interconectado. Cada vez más nuestra experiencia humana se da más allá de las fronteras nacionales. Crecientemente las fronteras territoriales a las que nos coartan vivir los Estado-Nación pierden sentido para nuestra experiencia individual y colectiva y para los desafíos que enfrentamos.

En vez de limitar nuestras libertades, el Estado debiera transformarse en una institución que facilita a sus ciudadanos la conexión con un mundo global. Por el contrario, los estados han demostrado hasta el momento ser verdaderas barreras para una sociedad y economía interconectada que determinará el bienestar de los años venideros. A no ser que el Estado tome un rol de facilitador para que sus ciudadanos participen de las soluciones a los problemas globales que enfrentamos es difícil que cumpla un rol positivo en la construcción de un futuro sostenible.

Poco esperanzo que los nuevos constituyentes ocupen estos argumentos para redactar la nueva constitución. Al parecer en este cambio constitucional que experimenta Chile lo único que importa es si hay más o menos Estado. No si este fomenta a sus ciudadanos a ir más allá de sus fronteras individuales y las del Estado en que les tocó nacer y vivir.

Comments(4)

    • Lucy Avendaño Becerra

    • 5 meses ago

    Totalmente de acuerdo con los planteamientos expuestos.
    Necesitamos cada vez más ampliar nuestros horizontes como país y conectarnos con el mundo, seguir siendo un país globalizado. Seguir propiciando el emprendimiento personal, dando énfasis y ayudando a las pequeñas empresas que finalmente son las que dan empleo y mejoran la calidad de vida. Es de esperar que los nuevos constituyentes no caigan en el error de tratar de aumentar el Estado para mejorar la vida de la población de Chile, dando bonos y regalando dinero, si no que se debería mejorar y aumentar el empleo, que es lo que finalmente da la satisfacción personal y emocional a la población y es lo que permite salir adelante gracias al esfuerzo individual.

    • Claus

    • 5 meses ago

    Totalmente de acuerdo. Este mundo especialmente después de la pandemia requiere de coordinación global para enfrentar los retos que se nos van a presentar en el futuro.

    • Paola Fonseca

    • 5 meses ago

    el reto esta contundentemente escrito y descrito, pero me deja pensando, que otra nación del mundo lo hace (o ha hecho) diferente. No soy chilena y veo el reto de Chile en mi país también. El reto es el reto de los Estado-Nación del mundo

    • William Awad

    • 5 meses ago

    Yo quiero ser un poco más optimista, o ingenuo, a pesar de mis años. Confío que estas buenas ideas como muchas otras, impensables para un buen número de constituyentes, de alguna manera podrán llegar a la Comisión. Espero que entre los elegidos haya gente inteligente que sea capaz de conducir las reuniones al diálogo, y converse y analice, con lealtad, sin ánimo de ganar una discusión.
    Estimado Felipe, llegué a soñar que te presentabas como candidato a la Constituyente.

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